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LOVE
Por Diana Polo Ospino*

 

LOVE
“For they, for all smooth lips can say,
Have given their hearts up to the play.
And who could play it well enough
If deaf and dumb and blind with love?”
William Butler Yeats.

He oído del amor. Hablar de el con emoción y con furia, con tristeza y desenfado. He escuchado melodías que lo evocan, canciones escritas en su nombre. Lo he visto en pinturas, marcado en lienzos, desesperado tratando de escapar como Dafne de los brazos del cegado Apolo. Lo he leído una y otra vez, siempre distinto e igual al mismo tiempo. Lo veo todos los días cuando camino por las calles en afiches y parejas de enamorados, agarrados de la mano, pensando que si se sueltan una parte del universo moriría por siempre. Lo pasan por la tele, lo pasan por la radio, si abro una revista ahí esta... ¿Cuántas cosas no han hecho en tu nombre? Han destruido ciudades, amordazado mujeres, invocado a Dios una, dos, tres veces. Han violado, matado, preñado y parido. También han acariciado, besado, observado, acechado. Te han inventado una y otra vez, debes estar tan cansado como dios y la virgen.

Han hecho de ti el objetivo de la vida, un elixir embriagante, un coctel de endorfinas. Hormonas rugiendo por doquier haciendo actuar hasta al más rígido individuo…otra vez en nombre del amor. Te han confundido por pasión, te han hecho estatua de la confusión, emblema de la vitalidad. ¿Qué sería del mundo sin ti? ¿Acaso un lugar más violento, más oscuro, más pobre o engañado?... ¿Acaso un lugar mas sensato? ¿Acaso, un lugar menos sobrepoblado, o tal vez más limpio? ¿Un lugar más feliz y completo? Existiría el mundo sin ti   o te inventamos nada más para no tener que despertar todos los días con la soledad de nuestras mentes persiguiéndonos mientras tomamos el primer café, nos fumamos un cigarrillo, lavamos nuestra piel o leemos un libro donde probablemente seas tu el protagonista. ¿Alguien te ha preguntado alguna vez como te sientes…amor? Si tuvieras rostro de pronto estarías enfadado, hubieras renunciado al mundo y te hubieras ido de vacaciones a Marte. De pronto me equivoco amor, de pronto estoy mal.

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“’Cause the look of love is in your eyes” pero, ¿Qué es realmente la mirada del amor? ¿Qué significan estas palabras, que aunque populares, suscitan dudas? Como es mirado el amor a través de la historia, del arte y más concerniente aún de la literatura. Como el amor nos devuelve la mirada, porque la letra no solo se construye ni es algo que se deja a la merced de la imaginación primaria. La literatura, como el amor, es un ejercicio de dedicación y devoción recíproca donde la mente y el texto interactúan, como el cuerpo y el alma en la costumbre del amor. Famoso amor. Te mueves entre las cuerdas de los violines, sensual ondulando por la notas emitidas al viento, eres canción de gargantas vírgenes que te cantaron sin haberte conocido, antes de morir y después también.

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Amor filial, amor noble, amor cortés, amor sexual, amor genital, amor a Dios, amor supremo. Eres tan imaginario como Dulcinea y tan lejano como Beatriz. Tan intocable como un ángel, y tan mundano como una puta. Como la Celestina, amor brujo, amor de puta. Porque, si hay una cosa que han sabido inventar, divinizar y satanizar más que al amor, ha sido a la mujer. La mujer en el amor, el amor en la mujer, la mujer y el amor. Nos han convertido en el objeto del deseo, en el epítome de la belleza, han admirado nuestros cabellos, ojos, labios, frente, senos…han deseado el calor de nuestros muslos: “Los ojos verdes, rasgados; las pestañas luengas; las cejas delgadas y alzadas; la nariz mediana; la boca pequeña; los dientes menudos y blancos; los labios colorados y grosezuelos; el torno del rostro poco más luengo que redondo; el pecho alto; la redondeza y forma de las pequeñas tetas, ¿quién te la podría figurar? Que se despereza el hombre cuando las mira. La tez lisa, lustrosa; el cuero suyo escurece la nieve; la color mezclada, cual ella la escogió para sí” Calisto describiendo a Melibea en el primer auto de La Celestina.

 
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Página 2.

Te han amado sin conocerte mujer, sin dejarte conocer a ti misma, te convirtieron durante siglos en un invento del hombre, como una rueda o una lavadora. Te hicieron también pasar por loca desconsolada, el ser emotivo que se lanza a un río de flores, que se tira a un tren, que se suicida con una daga en el nombre de su amado, que le había dicho que la amaba con sonetos, bajo la luz de la luna, mirándola hacia arriba como quien reza a Dios. Oh Julieta, Ofelia, Ana, Emma, María, Elena, Melibea. Te rescataron una y otra vez a veces sin haberte visto. Fuiste doncella, madre e hija, reina, plebeya, maja y virgen. Poetisa:

“Te igualaba a una diosa insigne, y tú te embelesabas con su canto como con otro ninguno. Pero se fue, y ahora sobresale entre las damas lidias lo mismo que la luna de rosados dedos eclipsa todas las estrellas una vez puesto el sol. Y su brillo baña de plata el mar salobre, e ilumina las campiñas floridas, donde ha caído el rocío y han brotado las rosas, el tierno perifollo, las dulces flores del trébol.” Una amada ausente, Safo de Lesbos.

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El amor es distinto en los ojos de la mujer y en los del hombre, es distinto con el tiempo. Varía con los siglos. Principalmente el amor, aunque es el sentimiento primordial que mueve la vida de los humanos, se ha convertido en un concepto, una idea formal encapsulada en espacios en el tiempo.

 

¿Hay libro que no conciba el amor? ¿Qué sería de la literatura sin el jugueteo fortuito de Eros, lanzando  flechas a quienes incluso no creen en el? La literatura, se convierte así en el medio más eficaz para observar el amor, desde que hubo letras para escribirlo. De la Biblia a Cosmopolitan, que visiones del amor tan diferentes hemos creado los humanos, hemos querido ver malinterpretado.

Y, hablando de mal interpretaciones y letras ha acaecido sobre el tema un libro que poco y mucho tiene que ver con el amor: La Celestina de Fernando de Rojas. Podría pensarse que para hablar de amor, sería más acertado escoger otra obra, pero se olvida que el asunto más allá del furor es el artilugio detrás de este. En el engaño que suscita la pasión, en un hombre que ve a una mujer y se enamora de su figura, y la desea, y la persigue. ¿Es la Celestina realmente un libro sobre amor?, ¿Son los destinos de Calisto y Melibea, algo más que la consecuencia de un juego desenfrenado?

He decidido que si…y que no. No hay respuesta exacta ni totalmente certera cuando de amor se trata. La Celestina de Fernando de Rojas, es un libro escrito en un periodo de transición del medio-evo al Renacimiento en España, y primordialmente por esta razón rompe con el esquema del amor cortés y noble en la literatura dirigiéndose al ideal renacentista del amor, más libre y luminoso. Aunque se hallen dentro de la obra elementos pertenecientes a ambas épocas.  Es un libro lleno de pulsiones, con aroma a sexo y alusiones pícaras y aun así inocentes hacia este, característica propia de la ambigüedad del género tragicomedia, razón del difícil encasillamiento de dicha obra.

La Celestina, se convierte en el paradigma del engaño, de las pasiones fútiles de los humanos llamadas amor, Antes puta, ahora pactada con el diablo se encarga de manejar y “ayudar” a los amantes a llevar a cabo sus pasiones. Pasiones creadas por la imaginación, pues no fue por criterio propio que Melibea amó o deseó a Calisto, ni era realmente el corazón de Melibea lo que este deseaba más.

Como intención primordial el libro se encarga de crear y acabar con el amor, cómico y dramático a la vez, creando una pasión veloz entre dos nobles que se entregan al deseo, hasta encontrar la muerte. Los amantes siempre mueren, como si el amor necesitara la reafirmación metafórica de continuar por siempre en la eternidad más allá de la carne. Calisto muere, Melibea se suicida. Mujeres inválidas deprimidas de nuevo. Todos los personajes en el libro son movidos por sus propias emociones. Pármeno, Sempronio, Calisto, Melibea, Celestina, Elicia y Preusa. Todos queriendo sacar provecho de un amor, que no es amor. Es cruel, falso o real…No es amor incondicional, no es amor leal… ¿es amor físico?, amor al dinero y al placer. Y como por esto llora Pleberio por ti Melibea.

Ahora amor, hasta yo he inventado un ensayo en tu nombre.

*Estudiante de literatura UNAB

 

 
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