
...Y
hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo
te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio
Cortázar
Aunque hubiésemos escogido otro tema para referir nuestra aproximación
receptiva, encontraríamos la misma devoción de su autor
para justificarlo y argumentarlo fluidamente. La importancia de la mujer
en la literatura ha superado los límites del tiempo, y una y otra
vez recurrimos a ellas como un motivo temático que ha permitido
a los escritores de todos los tiempos el elogio, el desdeño, la
obsesión, pero siempre vista como fuente de inspiración.
En Rayuela pretendemos hallar un significado profundo a esa
búsqueda que desde el principio nos plantea Cortázar: ¿Encontraría
a la Maga? Y precisamente trataremos de interpretar la importancia de
la mujer para Cortázar y su justo lugar en esta novela.
Sólo basta leer a Rayuela para
darse cuenta que el personaje de la Maga representa esa sombra existencial
que es Horacio Oliveira; y ella le ayuda a complementar ese misterio
surrealista que observamos en el transcurso de la novela; la Maga es
necesaria al personaje principal porque trata de buscar en ella esa
idea de trascendencia en la vida, es por eso que se nos muestra a Oliveira
como un hombre cuyo emblema es la búsqueda y la Maga le sirve
de complemento a sus propios intereses:
Y era natural cruzar la calle,
subir los peldaños del puente,
entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía
sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo
menos casual en nuestras vidas,y que la gente que se da citas precisas
es Ia misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta
desde abajo el tubo de dentífrico¹
Sin embargo, entre ellos no hay una reciprocidad
de pensamientos, ni de diálogo, es por eso que vemos a un Oliveira aislado divagando
en todas las cosas que le pueden servir para encontrar su centro que
lo represente y le dé identidad y cree que por ninguna razón
podía ser la Maga ese ansiado camino que lo condujera ese objetivo;
en ocasiones Oliveira tiende a pormenorizarla por sus múltiples
ocurrencias, por esas libertades y por esa inocencia que se le escapa
a cada situación en la cual se ven expuestos por ejemplo, cuando
Oliveira se ve inmerso en ese intelectualismo supremo tratando de entender
las posibles relaciones entre el arte, el jazz y la vida, se sumerge
en las sinrazones del mundo y sus explicaciones:
Oliveira pasó el brazo
por la cintura de la Maga, también eso podía ser una
explicación, un brazo apretando una cintura fina y caliente,
al caminar se sentía el juego leve de los músculos como
un lenguaje monótono y persistente, una Berlitz obstinada, te
quie-ro quie-ro te quie-ro.... Si la Magahubiera podido comprender cómo
de pronto la obediencia al deseo lo exasperaba...²
¹CORTÁZAR, Julio, Rayuela,
3ª. edición, Punto de Lectura, Bogotá, 2006.
²Ibid., p.58.
³lbid>., p. 28. |
Podemos suponer que Cortázar crea a una Maga
surrealista pues si hubiese sido real, difícilmente hubiera soportado por largo tiempo una
aventura con un intelectual que la consideraba y la hacía considerar
por sus amigos, ya como una muchacha torpe e ignorante, y llena de una
misteriosa sabiduría.
Lo anterior se puede confirmar cuando Cortázar
nos muestra a una mujer uruguaya recién llegada a París, con una gran cuota de
ingenuidad, curiosidad y un poco perdida de su horizonte: “...a
la Maga no había que plantearle la realidad en términos
metódicos, el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto
como su denuncia...”
De esta forma vemos cómo cada uno de los interrogantes de la
Maga quedan sin respuesta, ha de callar siendo la Maga, una mujer legendaria
con ciertos poderes un tanto mitológicos, más allá de
sí misma cumple con el papel que le corresponde, entonces la
vemos así:
... la Maga sin saber que era mi espía y mi testigo, admirando
enormemente mis conocimientos diversos y mi dominio de la literatura
y hasta el jazz cool, misterios enormísimos para ella... nos
queríamos en una dialéctica de imán y limadura,
de ataque y defensa, de pelota y pared...²
Tal vez sea conveniente hablar un poco de la
concepción literaria
de la mujer a través del tiempo, y sabemos por los críticos
y los mismos escritores que los mitos referidos a la mujeres son creación
del hombre por cuanto ella ha sido objeto de culto, devoción y
olvido, para nombrar sólo algunos efectos, pero también
como madre, como diosa y como virgen, en ocasiones se le ha dado características
demoníacas o destructoras, de esta manera observamos a través
de la literatura a la mujer como proveedora de significados precisos
cuando la observamos fusionada con elementos de la naturaleza capaz de
proporcionar protección, amparo, pero a la vez capaz de sorprender
al hombre con eventuales comportamientos de destrucción. Muchas
son las relaciones que podemos encontrar en la literatura referida a
la mujer, y retomemos una vez más la representación de
la Maga en Rayuela. Como lo mencionábamos líneas
atrás en la mujer se pueden encontrar diversos significados que
totalizan el mundo narrativo del escritor, y creemos que es cierto. Lucía,
esta uruguaya arriesgada y muy decidida, a lo largo de la novela se la
puede observar en su calidad de prestidigitadora, esa capacidad intuitiva
le confiere adelantarse a los acontecimientos, pero su participación
se queda en un segundo plano porque la supremacía intelectual
de Oliveira no le permite su total desarrollo.
Recordemos el momento en el cual Horacio reflexiona
sobre la forma cómo
la Maga sale de Montevideo con un hijo, sin dinero y con Rocamadour en
brazos; esa suerte de sabiduría instintiva de la Maga se observa
en ese deseo de enseñar a los demás sin proponérselo
esa manera de "mirar y de ver, lecciones que ella no sospechaba..."³
En
múltiples
ocasiones, cuando la Maga interviene en esas largas disertaciones sobre
el arte, la música (jazz), los principios de indeterminación,
el sentido real de las cosas, el amor, la felicidad, las saturaciones
sexuales, el coeficiente del amor, para nombrar sólo algunas;
ella aparece sin control sobre sus propias palabras, hasta el punto
de que Horacio y sus amigos afirmarán de ella: "que cierra
los ojos y da en el blanco", y "no es en la cabeza donde
tiene el centro" y aunque en muchas ocasiones la cubrían
de insultos por sus anotaciones y a pesar de esto Perico Romeroy Ettienne,
intelectuales del club de la serpiente coincidían en admitir
que "para ser hembra la Maga se las traía..."
Aunque generara siempre
una suerte de rechazo, burla y señalamiento la Maga durante
el transcurso de los acontecimientos se muestra auténtica, impulsiva
y muy espontánea, como esa mujer intuitiva y profética;
y en este sentido podemos reflexionar que precisamente el conocimiento
se determina en esa capacidad que tiene la Maga de ver hondo detrás
de las cosas y no en ellas mismas, sin aferrarse, como lo hacen los
del club de la serpiente, a tantos moldes analíticos:
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