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Mi experiencia en literatura virtual
Eduardo Martínez Ojeda

 

En un inicio fue mi preocupación por integrar mi educación lo que me llevó a enrolarme en la Facultad, sobre todo por considerar que los procesos de renovación ocurridos dentro del nuevo orden lógico educativo van a altas velocidades y podía estar quedándome por fuera...
Una vez adentro he comenzado a disfrutar los extensos campos que este nuevo paradigma educativo ha generado: cooperación, participación e inclusión de conceptos distantes que concurren desde muy variados ángulos geopolíticos e históricos.

En lo virtual, cada alumno es un mundo lejano, más o menos a la distancia tempo espacial que podemos encontrar entre las ciencias aplicadas y las ciencias sociales... Sin embargo ese factor bajo estas circunstancias, las virtuales, se convierte en una ventaja poderosa gracias al enriquecedor contenido de los discursos y las particularidades estructurales en esta disciplina educativa.

Mientras, de una parte, observamos y manejamos materiales provenientes de este mismo medio nos familiarizamos con las instancias lógicas y sus funciones permitidas por ellos, blogs, loops... Efectivamente, no genera los mismos resultados el sentarse a leer contemplativamente los gruesos volúmenes impresos de las grandes obras literarias que recorrer analíticamente los diferentes estudios y trabajos que se han hecho a partir de ellas e incluso disponer de las mismas de manera interactiva y audiovisual.
Además pasamos de contar con un limitado número de referentes físicos tanto en lo temático como en lo operativo a disponer de un abundante y variado mercado de opciones que refuerzan los resultados personales.
El aumento de la movilidad en los temas literarios despoja a esta del antiguo obstáculo que tanto la alejaba del interés juvenil: la carencia de emoción. Para citar solo un caso, nada resulta más revolucionario y subversivo- al orden establecido de hoy y de su época que las propuestas estéticas y morales de los pensadores del siglo XV.

 

 

 

 

El aumento de la movilidad en los temas literarios despoja a esta del antiguo obstáculo que tanto la alejaba del interés juvenil: la carencia de emoción. Para citar sólo un caso, nada resulta más revolucionario y subversivo -al orden establecido de hoy y de su época- que las propuestas estéticas y morales de los pensadores del siglo XV. Y mucho que argumentar nos resta a partir de la nueva visión dinámica que se deriva de los estudios revisionistas actuales sobre las implicaciones humanas e históricas del encuentro entre las culturas precolombinas y europeas partiendo no de los eventos posteriores a la conquista y colonia, sino de las implicaciones existenciales de estas nuevas sociedades creadas y sus tensiones políticas, económicas y militares a futuro.

El análisis del asunto religioso tampoco es ajeno en la carrera, de modo que la dinámica del estudio se actualiza y nutre con las actuales acciones a nivel mundial que estas llevan a cabo. Vivimos en medio de los resultados de la historia y la literatura constituye el cuerpo de la evidencia.
Quiero añadir a estas consideraciones el hecho práctico de poder contar con una disponibilidad más eficiente de mi tiempo, gozar de mucho más tiempo de calidad social al poder empalmar mejor mis compromisos.
En esto creo que se cumple el inmenso deseo de Leonardo Da vinci, la maquina al servicio del hombre, lo mismo que el autobús o la máquina de afeitar.

Eduardo Martínez Ojeda
emartinez17@unab.edu.co

 
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