retorno_portada     directo_articulos    
 
 

Mónica Gontovnik

 

monica_gontovnik

Este treinta de noviembre, a las 6 de la tarde, estará con nosotros en el Auditorio de Ingenierías de la UNAB, invocando a la palabra, al mar y al cuerpo, Mónica Gontovnik a quien, en principio, conocimos a través de Milcíades Arévalo y sus ediciones Puesto de Combate y, luego, por esos avatares del destino desplegando su danza, la otredad de sus poemas, poesía del cuerpo, en el auditorio Pedro Gómez Valderrama.

De esta poeta afincada en Barranquilla, por esas crudas lecciones de geografía incompleta de nuestro fragmentado país, habíamos perdido el rastro. Ella, como ese eterno Caribe que la acompaña a diario, no se ha detenido, tampoco ha hecho silencio. Sigue siendo rumor dentro de una caracola que va y vuelve en cada pliegue de marejada, de lluvia y de ola. El sol de la Puerta Grande la ve trasegar sus calles, acompañada de Medea, de las tamboras y de sus alumnos que sin saberse cómo ni cuándo, aupados en su magia le cuentan a su ciudad que de los griegos a este desmadre bullanguero y pérfido no hay sino un paso y no precisamente de animal grande.

Vuelve a nuestra ciudad Mónica Gontovnik, con su poesía a contarnos qué fue de ella y de su palabra en estos tiempos envueltos en neblina de masacre, compadrazgos y malas maneras por cuenta de los que por ahí andan, diciéndonos que aquí no ha pasado nada a ver si de pronto para su gusto y regusto perdemos del todo a memoria. Viene a contarnos lo que sí ha pasado, lo que sigue pasando y lo que no va a dejar de pasar. Viene a decirnos que luego de Y tirada temblando miraré el Relámpago y La cicatriz en el ojo, esos libros que conservamos a la espera de su firma, han pasado más, vienen más y son más. Bienvenida Mónica a esta ciudad y a La Tercera Orilla.

A nuestros lectores, los invitamos a pasearse por su página Web http://monicagontovnik.com y esta selección que hemos hecho de esos dos títulos en las ediciones de Puesto de Combate.

La cicatriz en el ojo

Y tirada temblando miraré el Relámpago

 
arriba