1.

Por:
Betsimar Sepúlveda
Estudiante de Literatura Virtual

Cuba, literatura, Lezama Lima, parece la fórmula obligatoria para entender la ruta de los procesos y corrientes literarias no sólo de este país del Caribe sino de Latinoamérica. Sobre el autor y su obra se han escrito innumerables tratados, ensayos y tesis que buscan desentrañar el alter ego que habita en una retórica desafiante, críptica, metafórica, genial y retráctil al mismo tiempo.


Según los estudiosos, Lezama Lima es una de las referencias más auténticas del barroco, vaya manía la de la modernidad en clasificar y etiquetar el pensamiento humano, como si la expresividad poética fuera un hecho sistemático y metodológico de un proceso científico. Sin embargo, no desconozco que el orden séptico en la cronología literaria nos ayuda a comprender el hilo histórico del que somos parte.

Pero es tal vez por mi innata curiosidad y mi terco impulso por desmontar lo que me muestran en las páginas escritas que me niego a verlo a través del monóculo del barroco y para decirlo en sus propias palabras “cuando se llega a sentir la influencia de la cultura universal, ya no hay influencias”. Él es el  desborde de toda corriente, pudo haber sido tan surrealista como simbolista o barroco, onírico, mitológico, teológico… él escribía en su “strawberry field” de la libertad del conocimiento, del sentimiento, de la conciencia y la luz, vivía una continua explosión cósmica en su imaginario que se traducía en formas, figuras, emociones, sensaciones,  cosmología poética donde literatura y filosofía son uno en el otro, interacción de sentidos, múltiples lecturas y aprehensiones  que me condujeron suavemente a la reveladora ciencia de Dios… de la que habló el apóstol Jon Anderson, con la dispensa de los conservadores. 

Para 1960 se había revelado el aletheia  terrenal y divino para Lezama Lima, mientras afuera Andy Warhol lo hallaba en la estética de una lata de sopa de tomate, Lucy bajaba del cielo para darle brillantes a los muchachos, Layka deambulaba por el cosmos a bordo del Sputnik 2, el cóndor del imperio desangraba Latinoamérica, se imponía el flower power y la psicodelia, una nueva manera de ver el mundo, captarlo a través de las imágenes y su absoluto, la libertad de la metáfora  que engendra la poesía y la hace libre.

2.

“Allí se ven, ilustres restos,
cien cabezas, cornetas, mil funciones
abren su cielo, su girasol callando.
Extraña la sorpresa en este cielo,
donde sin querer vuelven pisadas
y suenan las voces en su centro henchido.
Una oscura pradera va pasando.
Entre los dos, viento o fino papel,
el viento, herido viento de esta muerte
mágica, una y despedida.
Un pájaro y otro ya no tiemblan…”


Lezama Lima


 “Hazme luego desaparecer 
tras los anillos de humo de mi mente 
bajo las brumosas ruinas del tiempo 
más allá de las hojas heladas 
de los encantados árboles asustados 
fuera del mar 
lejos del funesto alcance 
de la loca tristeza. 
Sí, a bailar 
bajo un cielo de diamantes 
ondulando libre una mano 
enmarcado por el mar 
cercado por las arenas del circo, 
con todo recuerdo y destino 
profundamente hundidos bajo las olas 
olvido hasta mañana”…

Bob Dylan 

 

3.

Leer y entender la poética lezamiana está muy lejos de los tratados eruditos de retórica manierista que pretenden desafiar la inteligencia del que ya no puede ejercer su derecho a réplica. Términos como hermetismo, barroco, gongoriano podrían provocar escalofríos ante lo desconocido y lo abstracto.  Por suerte, Lezama nos dejó junto a la pequeña puerta la botellita con el elixir para adentrarnos a su imago mundi en lo que Thales de Mileto dio a conocer como el arjé de un universo paralelo, el principio de la creación a partir de la imagen y la sensación, materia de un universo físico y metafísico que no necesita de nada más para existir: “Hay la poesía oscura y la poesía clara, en definitiva ni las cosas oscuras lo son tanto como para darnos horror, ni las claras tan evidentes para hacernos dormir tranquilos. Lo que cuenta es el eterno reverso enigmático, tanto de lo oscuro o lejano como de lo claro o cercano. La tendencia a la oscuridad, a resolver enigmas, a complementar juegos entrecruzados es tan propia del género humano como la imagen reflejada en la clara lámina marina, que puede conducirnos con egoísta voluptuosidad a un golpe final, a la muerte. No hay que buscar oscuridades donde no existen"

Como el afiladísimo y bífido sonido de la guitarra de Hendrix se trata de entrecruzar lo humano y lo divino, lo terrenal y lo onírico, liviandad de la materia que somos, ser uno sólo en el súmmum universal. Me opongo a la disociación del nombre más mentado en la literatura hispanoamericana del hombre que hizo de la literatura una verdadera revolución, rompiendo con los cánones en boga de la poesía prosaista y conversacional, el realismo social, la poesía de la experiencia, el neo romanticismo épico. Seduce su rebeldía, su anti snob agudo y definitivo

“Porque habito un susurro como un velamen,
una tierra donde el hielo es una reminiscencia,
el fuego no puede izar un pájaro
y quemarlo en una conversación de estilo calmo.
Aunque ese estilo no me dicte un sollozo
y un brinco tenue me deje vivir malhumorado,
no he de reconocer la inútil marcha
de una máscara flotando donde yo no pueda,
donde yo no pueda transportar el picapedrero o el picaporte
a los museos donde se empapelan asesinatos
mientras los visitadores señalan la ardilla
que con el rabo se ajusta las medias.
Si un estilo anterior sacude el árbol,
decide el sollozo de dos cabellos y exclama:
my soul is not in an ashtray…”


(Pensamientos en la Habana)

 

4.

“Pájaro amarillo, tú estás solo
mientras cantas y mientras vuelas,
mientras ríes y mientras haces lejanía.
Sauce llorón en el agua,
ondulándote a las hijas del viento,
tambaleándote en los rizos y las cañas.
En un viaje Cirrus Minor
vi un cráter en el sol
unas mil millas después de la luz de la luna  
(Pink Floyd, Cirrus minor, 1968)

 

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En mi corta experiencia como docente de literatura en aulas repletas de adolescentes distraídos en el regaeton y la cultura wii y ahora como estudiante de pregrado de literatura descubrí en las palabras de Simón Rodríguez, “lo que no se entiende no se siente y por tanto no interesa”, que debemos proveer de esas botellitas del país de las maravillas para que obras como las del centenario Lezama Lima no se queden en simposios de eruditos sino que lleguen al espíritu de los jóvenes lectores como un liberador estímulo neuronal de  creatividad y  conciencia.

 

 

5.

Citar a Hendrix, Bob Dylan, Pink Floyd y Jon Anderson de Yes no es un mero capricho, Lezama Lima propuso una nueva filosofía, estaba en el ambiente "una flor que siempre se está abriendo", era la  descripción de la grandeza de la vida, el mundo y del conocimiento de Dios por los hombres a  través de sus propias doctrinas  tener un acercamiento a la "Ciencia Reveladora de Dios"; a pesar de su ausencia y de la retención de múltiples ideas en la mente.  La poesía y la música para entonces, ayudaba a recordar las experiencias sumadas hasta hacer memoria colectiva de la raza humana y a través de la música y la poesía hoy día, nos podemos dar idea de sus cuestionamientos internos, sus dudas e incertidumbres, pero por sobre todo su constante afán de búsqueda, del 'amanecer de la luz', del poder y del amor.

lezama_lima

 

 

 

6.

“Ahora que ya tu calidad es ardiente y dura,
como el órgano que se rodea de un fuego
húmedo y redondo hasta el amanecer
y hasta un ancho volumen de fuego respetado.
Ahora que tu voz no es la importuna caricia
que presume o desordena la fijeza de un estío
reclinado en la hoja breve y difícil
o en un sueño que la memoria feliz
combaba exactamente en sus recuerdos,
en sus últimas playas desoídas…” 

Lezama Lima

“Observando  cómo los ranúnculos
recogen la luz
durmiendo plácidamente
en un diente de león.
no te tocaré, podría tocarte
pero no tu a mí.
corriendo a través de cielos estrellados
viajando en una línea de tu voz
ale hop, aquí estamos
siempre tan alto”

(Pink Floyd, Flaming, 1967)

En sus estrellas fugaces se perdía de vista de él mismo, no sé si la sicodelia y lo que pasaba afuera  habrá  sido parte de su cosmogonía pero lo que sí pude corroborar es que por los caminos religiosos y libertarios de Little Wing  y de Red House pude sentir y hacer mío cada verso del  poeta que se convirtió sin que fuera su intención en un punto cardinal de la  literatura hispanoamericana. Lezama Lima es brillantez, horizonte hecho imagen, es espacio creado en la nada, es el todo por encima de su propio significado, revolución de la palabra y la conciencia. Es el free jazz, el rock n roll de la poesía.

Betsimar Sepúlveda