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1. Carlos Arnulfo Arias Glosa a un breviario de un tal Arias
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2. LA ESCRITURA COMO SILENCIO En alguna entrevista Máximo Gorki revelaba su procedimiento de escritura: tomar un adagio popular y extenderlo durante quinientas páginas. Los proverbios, las máximas, encierran la experiencia decantada de generaciones y pueblos enteros, la estrategia sería entonces recorrer ese camino a la inversa: estirarlos, hacer resonar los hechos encapsulados en estas píldoras concentradas. En la orilla opuesta Borges, maestro indiscutible del cuento, decía que no veía ninguna razón para alargar durante trescientas páginas una historia que podía ser contada en cinco. ¿Cuál debería entonces ser la extensión de un cuento, un relato, una poesía o una novela? ¿La de la Comedia Humana de Balzac? ¿La de los Haiku japoneses? ¿Constituyen el modelo a seguir los microrrelatos de Augusto Monterroso o los tres gruesos tomos de Un Hombre Sin Atributos de Musil? Afortunadamente nadie lo sabe: aquí, como en tantísimos otros temas cruciales (el bien y el mal, la vida y la muerte, el tiempo, el más allá, el más acá, etc. etc.) nadie tiene una respuesta definitiva, o mejor dicho, la respuesta no preexiste a las tentativas de responderla: Balzac y Monterroso tienen ambos razón porque demostraron con su obras que la extensión perfecta son 85 novelas… o un par de renglones. En su Breviario de Despojo, Carlos Arnulfo Arias nos da un par de respuestas posibles: la primera viene del lenguaje visual que ha cultivado durante décadas, en diferentes técnicas (pintura, dibujo, fotografía) pero con ininterrumpida fidelidad: el Blanco y Negro. Su estrategia podría ser entonces comparada con la de los calígrafos chinos: la cantidad de golpes de plumilla estrictamente necesarios para que el vacio revele toda su potencia. Menos es Más, como reza el famoso adagio de los minimalistas, para quienes el blanco fue siempre el color esencial. La otra respuesta viene, claro está, de su hacer como escritor: los solitarios habitantes del borde, que han poblado sus textos no necesitan ya de carne, huesos, nombres, profesiones, hechos, vidas u obras para hacernos llegar su reto al vacío, su danza en las cuerdas flojas que constituyen su última apuesta: el amor, la fe en el alcohol, el suicidio, el desafío, el olvido, etc. Ahora les basta sugerirse. Recordarnos que “trabajamos duro para perder el tiempo con dignidad”, que “todos somos responsables de la caída de alguien”, que “pronto seremos una sombra y nada más”. Pero, si habitantes del borde los hay de muchos colores y tamaños, sus diferencias no necesitan ya ser detalladas ni expresadas: basta, como en el iceberg, avizorar una cresta para entender su profundidad y naturaleza. Porque, aun si estamos de antemano condenados al olvido, a la sombra y la muerte, también, “cada vez que nos amamos sucede un milagro”, y a pesar de nuestra debilidad, “podemos ser uno y mil hombres”. Porque debemos alcanzar “la tenacidad de los talladores de piedras”, y podemos cultivar “el valor de mirar nuestra casilla de correo y encontrarla vacía”. Ese vacío es también un texto y un universo. El lenguaje no fue hecho para decir, sino también para encubrir, esconder, difamar y mentir, y en un mundo de híper-conectividad, de sobre-saturación de información, de trescientos contactos en Facebook y cuatrocientos amigos en el Messenger, de cinco correos electrónicos con quinientos mensajes sin leer en cada uno, tal vez la escritura deba ser pacientemente reinventada: como despojo, como sigilo, como intersticio. Como generación cuidadosa de silencios, necesarios para reconstruir los vacíos esenciales al equilibrio del mundo.
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3. Breviario del despojo, el nuevo libro de Carlos Arnulfo Arias Por Eduardo Martínez Ojeda Escribir un libro para después, por la obviedad de las emociones truncadas o tal vez por la redundancia de las reflexiones propuestas destrozarlo, reducirlo a frases cortas, a propuestas de aforismo incluso a referencias cotidianas es lo que aparentemente ha logrado Carlos Arnulfo Arias con este nuevo libro que nos ofrece. De entrada (no es nada fácil proponer unas cuantas reflexiones bajo el ardite de libro, le dijo don Quijote a Sancho cuando estaba este último a punto de partir para su ínsula Barataria, sin embargo fue largo y sustancioso el discurso que le tendió), y lo mismo pienso que se puede leer entre los silencios que este maestro Quijote de nuestra escuela ha pretendido con su libro, que entre otras cosas se puede ver medio vacío o medio lleno, dependiendo de la forma de mirarle.
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4. NOTA AL LIBRO “BREVIARIO DEL DESPOJO” DE CARLOS ARNULFO ARIAS M.
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5. UN LUGAR SIN ESPERANZAS Breviario del Despojo es el más reciente libro de Carlos Arnulfo Arias M., y en este título, tal vez despojo sea sinónimo de desesperanza o de paradoja, como puede colegirse de los tres epígrafes que anteceden la obra, escritos por Juan el evangelista, Samuel Beckett y Julio Cortázar.
Bucaramanga, marzo de 2010
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6. A CARLOS ARNULFO ARIAS MENDOZA "No siempre hay treinta monedas en juego" y tratándose de Carlos Arnulfo, nunca las habrá, ni importa la cantidad, ni importan las monedas, lo que importa en él es el juego, el juego a veces cruel, a veces bello, a veces apacible, a veces ácido, pero siempre el juego, porque sabe y nos lo dice a cada rato, a cada paso, que esta vida más allá de toda aparente seriedad, es un juego: de espejos, de sombras, de intuiciones, y estas intuiciones y estas sombras y estos espejos son los que él nos revela en sus libros y en sus fotografías, en su mirada abierta hacia el mundo y sobre el mundo. "No siempre hay treinta monedas en juego"... a veces, lo que hay, son hombres, hombres con la capacidad de mirar más allá de sí mismos, de ver el mundo y a pesar del mundo mismo, a veces hay hombres, hombres aún, con la capacidad de reconstruirlo y recrearlo, para hacerlo mejor, un poco mejor...eso es lo que hace que la obra de Carlos Arnulfo importe y nos toque, porque en su mirada nos ayuda a transformar también nuestra mirada sobre el mundo y nuestra reflexión sobre el estar en el mundo, en el que afortunadamente y gracias a seres humanos como él, ""No siempre hay treinta monedas en juego", ni importa la cantidad, ni importan las monedas, gracias Carlos Arnulfo. Liliana Rueda Cáceres, Bucaramanga, marzo de 2010
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